martes, 18 de julio de 2017

5.3..Desarrollo tecnocientífico.

Uso sistemático del conocimiento y la investigación dirigidos hacia la producción de materiales, dispositivos, sistemas o métodos incluyendo el diseño, desarrollo, mejora de prototipos, procesos, productos, servicios o modelos organizativos

Está demostrado que existe una relación positiva entre la generación y explotación del conocimiento y el desarrollo económico de los países, por lo que en México existe un gran interés por desarrollar una mejor capacidad de innovar, es decir, de “generar nuevos productos, diseños, procesos, servicios, métodos u organizaciones o de incrementar valor a los existentes”. Y con ello lograr ventajas competitivas en la economía, que le permita alcanzar un crecimiento económico sustentable
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¿Qué es la tecnociencia?


Así pues, según Javier Echeverría, en La revolución tecnocientífica, la tecnociencia es una forma de practicar la ciencia y la tecnología que surge en los años 80 en EUA y que se extiende a otros países. La tecnociencia convive con la ciencia y la tecnología convencionales, pero presenta según nuestro autor rasgos característicos:
  • La investigación se organiza y el conocimiento se gestiona de manera industrial o empresarial, como una cadena productiva orientada a la eficiencia y la rentabilidad, con financiación privada en su mayor parte y políticas públicas de estímulo.
  • El sujeto de la tecnociencia es híbrido, plural y complejo; una multitud de agentes participan a través de grandes equipos y amplias redes de investigación: científicos, ingenieros, técnicos, políticos, militares, empresarios, gestores, etc.
  • El conocimiento tecnocientífico no es un fin en sí mismo, tiene una función instrumental, es un medio para la acción, para la realización de intereses y objetivos. La búsqueda de la verdad es sólo uno de los valores en juego.
  • La tecnociencia es una forma, o una fuente, de poder y de riqueza. Sirve para la supremacía política o militar, para el desarrollo económico y empresarial; es un activo estratégico de los estados, las sociedades civiles y los emprendedores.
  • La informática y en general las TIC son las herramientas básicas para el desarrollo de la tecnociencia, su método de trabajo esencial, mediante procesos de simulación, cálculo, etc.
  • En la tecnociencia intervienen una pluralidad de valores. Los valores económicos, militares, políticos, epistémicos o técnicos suelen estar en su núcleo. Pero también actúan, más en su periferia, los valores jurídicos, sociales, ecológicos, morales, etc. Todo ello provoca frecuentes conflictos de valores.
  • El conocimiento deviene empresa, capital y mercancía, objeto de propiedad y comercio, la investigación se constituye como un sector económico decisivo, como forma de negocio y medio esencial del poder. Con la innovación basada en la investigación se busca crear nuevos productos que capten mercados y generen beneficios.
  • La tecnociencia se preocupa por su imagen pública, en busca de legitimidad y consenso, precisamente porque, de hecho, cambia más las sociedades humanas y la vida de las personas que la propia naturaleza.
Podríamos decir que la tecnociencia representa la plena absorción de la ciencia y la tecnología por parte del capitalismo, al que transforma. Actúa como fuerza productiva fundamental y característica de la sociedad informacional que ella misma ha creado en buena medida: una sociedad donde más que ciudadanos hay clientes, usuarios, consumidores.

Las políticas de desarrollo del denominado Tercer Mundo suelen plantearse como una de sus prioridades la transferencia de tecnología con el objetivo de acelerar su progreso. Y la exportación de tecnologías por parte de los agentes del desarrollo conlleva su introducción en un contexto distinto al originario. El intento de transformar sociedades tradicionales según los imperativos de la racionalidad tecnocientífica elaborada por Occidente y la imposición de nuestro modelo cultural generan numerosas contradicciones. Cuanto menos, se ignoran las competencias y conocimientos de las poblaciones destinatarias o se las relega a una posición subordinada. En este artículo se plantean los problemas de la transferencia de tecnología en el marco de las políticas de desarrollo. Partiendo de la idea de que tecnociencia, naturaleza y sociedad no son compartimentos estancos, sino que interactúan conformando una trama sociotécnica compleja, se cuestionan aquellas construcciones más arraigadas del discurso tecnocientífico y se sugieren opciones sociotécnicas alternativas.


El escenario de la tecnociencia

 Una ciencia no es sólo una episteme, ya que también es un conjunto de modos de intervención sobre la realidad reconocida. Mientras que los llamados conocimientos tradicionales pierden su razón de ser fuera del contexto y de la esfera social en que operan, la tecnociencia occidental es capaz en cambio de difundir a otros entornos los sistemas tecnológicos que produce y diseminar las condiciones paradigmáticas constitutivas (es decir, las “condiciones de laboratorio” definidas por los expertos), aun a costa de generar eventualmente incompatibilidades con otros dominios sociotécnicos no tecnocientificados. Cuando los tecnólogos estipulan las características de sus productos realizan necesariamente –en especial si atañen a tecnologías artefactuales– hipótesis acerca de las entidades que configuran el mundo en el que se han de inserir (se determinan actores con gustos específicos, competencias, habilidades, juicios, etc.). En tal sentido, los objetos técnicos definen un espacio que borra a los sujetos particulares de las enunciaciones, diluye las diferencias y sólo considera los rasgos tangibles que los convierten en idénticos (pasan a ser concebidos como una abstracción, como una unidad singular indivisible que confina en su campo de actuación).

5.2..Aspectos valorativos de la tecnología.

·        Mi punto es que en México se paga menos por el desarrollo de software que por ejemplo en Estados Unidos, a causa no solo de la relación de el costo que tiene el vivir en ese lugar, sino en el benefició que tiene a nivel local el desarrollo del proyecto en particular, "El mercado" que se tiene a su disposición, hay que aceptarlo en México aún estamos lejos detener la penetración tan fuerte del Internet y tecnologías en general como en la Estados Unidos o Japón, entonces si yo realizara un proyecto basado en TI se espera que valla dirigido a un mercado con cierto conocimiento tecnológico, donde se aprecien los beneficios que este provee, además de que es un mercado mucho más amplio, es obvio que en lugares donde el usuario final valora mucho mas el servicio/producto que se le está ofreciendo está dispuesto a pagar más por el mismo; sobre los beneficios generados, no me refiero a los de bienestar, si no, a los económicos de la persona que paga por realizar el desarrollo, deberían ser mucho mayores que algo similar en México. Pero claro México se encuentra en una mucho mejor situación que otros países pero aun así, uno siempre quiere más.
 • En nuestros tiempos de cambios profundos en la interacción de la acción cotidiana del hombre con lo tecnológico, nos es casi imposible vislumbrarnos sin celular, Internet, televisión, refrigerador, automóvil y mil cosas más. La acción humana nos ha llevado a que los adelantos tecnológicos sean sobre lo cual gire una enorme parte de nuestra vida y decisiones.• Se presentan comúnmente dos posiciones frente a esto. Los críticos, llamados tecnófobos, ven graves consecuencias para la persona humana y la sociedad. Se escribe sobre la pérdida de tiempo frente a un televisor, de enormes amenazas y dependencias frente a las computadoras, desalienación y manipulación, etc. Por otro lado, los tecnófilos nos presentan un futuro casi idílico cuando la tecnología ocupe todos los campos de lo humano. Familias perfectas porque lo tienen todo y se comunican portados los medios. Centros educativos que harían que se desplieguen por completo las capacidades de los alumnos. Alimentos perfectos que solucionarán el hambre, etc. La utopía tecnológica no debe ser detenida por consideraciones sociológicas o éticas, pues son frenos prejuiciosos e ignorantes.

• Las dos posiciones tan contrapuestas tienen vicios y errores en común. Pensar que un mundo sin tecnología sería mejor es totalmente irreal. En todo caso, las dos corrientes fallan al darle a la tecnología un papel tan determinante y protagónico, en un tecno centrismo por el cual la tecnología influiría de tal manera sobre el ser humano y su cultura que todo sería condicionado por ella y más aún determinado por ella. Si bien la tecnología influencia enormemente, no se puede afirmar que las diversas realidades humanas y la cultura en general no sólo se ven afectadas sino más bien se ven modeladas por la tecnología imperante.• Los cambios tecnológicos hay que valorarlos en la medida del desarrollo y el progreso humano. Una medida objetiva para valorar estos nuevos cambios, es contrastarlos con la realidad del ser humano, si respetan su naturaleza y dignidad. No se debe aceptar la eficacia por la eficacia si es tano se orienta al sentido último del ser humano. Las tecnologías deben estará servicio de la persona humana, de sus derechos inalienables, de su bien verdadero e integral

5.1..Tradición constructivista de la tecnología




La tradición constructivista de la tecnología ha recibido críticas desde sectores adscritos a tradiciones más pragmáticas y preocupadas con las consecuencias del desarrollo tecnológico, que la han acusado de un casi total descuido de las consecuencias sociales de la elección técnica. Igualmente se ha criticado la concepción de actores o grupos sociales relevantes, ya que no queda claro quién dice o decide qué grupos o intereses son los relevantes. Hay una preocupación por los sin voz, pero que se verán afectados por los resultados del cambio técnico. Es importante dar cuenta de las decisiones que se adoptan y cómo se adoptan, pero también del "programa oculto" que influye en tales decisiones, y que nunca se hace explícito. Se trataría de desvelar intereses y procesos sociales más profundos que pueden estar en la base de las elecciones sociales de la tecnología. Finalmente, se critica el aparente desdén hacia todo lo que suene a postura evaluativa, sea de tipo moral o político, que podrían servir para juzgar las posibilidades que ofrecen las tecnologías desde el punto de vista del bienestar y desarrollo de la humanidad.
La "escuela" americana de críticos culturales, tradicionalmente preocupada con los aspectos valorativos de la tecnología, su atención a posibles impactos y su interés por la renovación educativa ha incidido especialmente en la posibilidad de evaluar y controlar el desarrollo tecnocientífico. Autores como Langdon Winner resaltan el hecho de que la tecnología modifica la imagen que tenemos de nosotros como individuos y el papel de la sociedad de modos sutiles y frecuentemente inadvertidos. Para Winner, al aceptar acríticamente una tecnología estamos firmando un contrato social implícito cuyas condiciones sólo advertimos a menudo mucho después de su firma. Este "sonambulismo tecnológico" permite que se vayan remodelando las condiciones de vida humanas de modos no deseados y con consecuencias negativas para amplias capas de la población y para el futuro del planeta. Lo que aparentemente son elecciones instrumentales (elección de técnicas) se revela en realidad como opciones hacia formas de vida social y política que van construyendo la sociedad y configurando a las personas, pero sin que se plantee un momento valorativo y reflexivo que introduzca cuestiones sobre las posibilidades de crecimiento de la libertad humana, de la creatividad o de otros valores. Para Arnold Pacey, la definición de Tecnología debe abarcar no sólo su aspecto material (técnicas en cuanto a artefactos), sino que debe incluir los aspectos organizativos (actividad económica e industrial, actividad profesional, usuarios y consumidores) y los culturales (objetivos y valores afectados por la tecnología y los que deberían ser respetados por ella). Otro influyente crítico cultural americano es Carl Mitchan, que ha elaborado una filosofía de la tecnología que bebe en buena parte de Jacques Ellul, y que reclama el primado de la filosofía y las humanidades para rescatar valores humanos y sociales frente al rodillo tecnológico.
La ciencia y la tecnología se han convertido en recursos estratégicos políticos y económicos tanto para los Estados como para las industrias. Pero aunque los ciudadanos son conscientes de las ventajas que a su bienestar puede aportar el desarrollo tecnocientífico, hay igualmente (sobre todo desde finales de los años 60) una conciencia acentuada de que el cambio tecnológico está en la base de muchos de los problemas ambientales y sociales.
En respuesta a este dilema, muchos países han buscado una solución mediante un enfoque consistente en separar las actividades de promoción de la innovación técnica respecto de las de control y regulación. La creación en 1972 de la Oficina de Evaluación Tecnológica (OTA), con labores de asesoría al Congreso de los EEUU, marca el inicio "oficial" de esta tendencia, que fue adoptada más tarde por otros países. Sin embargo, su objetivo de suministrar alertas tempranas y perspectivas de futuros impactos sirvió sólo para corregir en todo caso ciertos desajustes una vez que la tecnología se implantaba. Además, se ha denunciado su "retórica tecnocrática" al servicio de intereses políticos y económicos. La consecuencia ha sido la mera legitimación a posteriori de las tecnologías introducidas, sin posibilidades de influir en su configuración y aplicación.
Para muchos, este paradigma evaluativo ha llegado, pues, a su límite, y hay que pasar a enfoques en los que se tenga en cuenta la dinámica de la tecnología en la sociedad, considerando que sus efectos sociales no dependen sólo de factores técnicos, sino de la forma en que los impactos son percibidos o evitados por diversos actores sociales. Igualmente se ha visto la necesidad de abrir la "caja negra" del enfoque economicista: los juicios de valor ocultos bajo la preeminencia fáctica de la búsqueda de mayores rendimientos o la excelencia técnica.
Autores reconocidos como Lewis Mumford (1934), Ortega y Gasset (1939), Jacques Ellul (1964) dieron solidez a la corriente americana al considerar que la tecnología tiene carga valorativa intrínseca, rechaza la idea del instrumentalismo y la supuesta neutralidad de los artefactos tecnológicos, el hombre posee la capacidad para reconocer que el orden material de la técnica obedece a procesos ingenieriles por un lado, pero por otro el mismo hombre reclama su derecho de intervención y manipulación de la propia técnica por su creación en beneficio de los sujetos que se sirven de la utilidad del desarrollo tecnológico. Para explicar esta idea es importante recordar que la técnica es una construcción del propio hombre para relacionarse con la naturaleza de la mejor manera. Inventa herramientas útiles para manipular su entorno natural, crea artefactos como ampliaciones de su cuerpo y sus extremidades, le permite percibir su medio natural de diversas formas al ocupar sus propias creaciones técnicas. Tal es el caso del microscopio, telescopio, por dar unos ejemplos muy conocidos. Pero, también se debe considerar que los seres humanos se han convertido en tecnomórficos, es decir, los sujetos se encuentran condicionados por el entorno vigente en la civilización tecnológica y no hay marcha atrás. La técnica en un principio ayudó a manipular la naturaleza, en la actualidad la tecnología ha proporcionado un nuevo entorno (E3); la virtualidad. Se puede aseverar (Ellul, 1964, Mitcham, 1994) que la tecnología no sólo ha propiciado cambios estructurales, sino cambios culturales profundos en nuestra vida cotidiana.
De otra manera, también la tradición americana reconoce que la tecnología ha favorecido la democratización de proyectos, la apertura para dar voz a los usuarios sociales, interacción a los cibernautas, de cierta manera se participa de un proyecto incluyente y convergente donde el hombre es tomado en cuenta de acuerdo a sus necesidades, como una medida de participación abierta a la sociedad. López Cerezo (1995, pp. 1-9) indica que la CTS en la actualidad ya no muestra gran diferencia entre la tradición europea y americana, de hecho se han integrado en una sola propuesta que trata de estudiar de manera crítica los espacios sociales de la ciencia y la tecnología, tanto en sus condiciones sociales del cambio científico tecnológico como en los impactos sociales de dicho cambio.
Steve Fuller (1995) propuso a la “epistemología social” como uno de las supuestos viables para la consolidación del movimiento CTS. Su idea consistió en abrir un fórum democrático para discutir cuestiones relativas a la producción y distribución del conocimiento en la sociedad, una especie de foro para la filosofía política en el ámbito del conocimiento. La propuesta de Fuller (1995, pp. 1-6) está encaminada en abrir dos foros donde se discutan, por un lado, la normatividad de la epistemología social, en concreto se hablaría sobre la producción y distribución del conocimiento. El otro foro estaría abierto para los investigadores interesados en aportar pruebas empíricas de cómo realmente ocurren las cosas en la sociedad, es decir, cómo se produce y distribuye el conocimiento en ciertas sociedades con casos específicos. La epistemología social tendría la función de tratar de conciliar estas dos perspectivas y emitir recomendaciones para la democratización del conocimiento en la sociedad.
De aquí la ambigüedad de la crítica heideggeriana de la tecnología, que no puede decidir si lo que se necesita es un cambio en la actitud o en el diseño tecnológico. El problema está localizado en algún lugar entre estas determinaciones, en la forma de objetividad en que se revela la tecnología. También es la ambigüedad del paradigma del dispositivo de Borgmann, lo que planea en forma incierta entre la descripción de cómo encontramos a la tecnología y cómo ésta es hecha. Una crítica de la tecnología desarrollada desde este punto persigue las más vastas conexiones e implicancias sociales enmascaradas por el “paradigma”. En esta medida es genuinamente desreificadora. Pero en la medida que falla en incorporar esta escondida dimensión social al concepto de tecnología mismo, se mantiene parcialmente atrapada en las formas de pensar que critica. La tecnología, como por ejemplo los objetos del mundo real así designados, a la vez son y no son el problema, dependiendo de si el acento está puesto en su forma fetichista como puro dispositivo o en nuestra aceptación subjetiva de dicha forma. En ningún caso podemos cambiar la tecnología “en si misma”. Como máximo, podemos esperar superar nuestra actitud hacia ella a través de algún tipo de movimiento espiritual.
En las cuestiones prácticas cotidianas, la tecnología se presenta a sí misma frente a nosotros primero y principalmente a través de sus funciones. La encontramos como esencialmente orientada hacia un uso. Claro que somos conscientes de los dispositivos como objetos físicos que poseen muchas cualidades que no tienen nada que ver con la función, por ejemplo, la belleza o fealdad, pero tendemos a ver esto como no esencial. Lo que distingue a la tecnología de otros tipos de objetos es el hecho de que siempre aparece ya separada en lo que he llamado cualidades primarias y secundarias. Nosotros no tenemos que hacer esa separación como lo haríamos en el caso de un objeto natural ya que pertenece a la propia forma del dispositivo técnico. 





4.4..Tecnologías que modifican las relaciones sociales.

El cimiento de toda relación entre las personas se basa en "motivos económicos y sociales" y, en este sentido, no hay diferencias "notables" entre las ciudades del siglo XXI y las de siglos anteriores, según afirma el sociólogo, Ingo von Sundah; en cambio- matiza que- lo que sí ha cambiado y está sujeto a una "constante modificación" son las formas de comunicación y su velocidad aunque lamenta que "el acceso a la comunicación no es igual para todo el mundo sino depende en gran medida de la clase social. Hoy en día no todos tienen acceso a Internet y a las aplicaciones móviles".En este sentido, recuerda que el padre de la sociología alemana, Max Weber en su obra referencia 'Economía y #Sociedad' sostiene que "las relaciones entre las personas sea en las ciudades o en las zonas rurales, igualmente, están basadas en la economía y en las relaciones sociales"; por tanto, este aspecto "no ha cambiado a lo largo de la historia humana”. El sociólogo recalca que la forma de interactuar unas personas con otras en las diferentes épocas de la historia de la humanidad "está sujeta a las posibilidades de relacionarse" y se estructura por las clases sociales, comunidades religiosas o políticas que "pueden ser más o menos abiertas o cerradas". Así, comenta que las grandes ciudades de la modernidad y sobre todo del primer mundo "dan al individuo la posibilidad de vivir en el anonimato fuera de los enlaces clásicos de la familia y la pertenencia a la clase social".
Tribus urbanas
Von Sundah explica que las tribus urbanas es un "término prestado de la antropología clásica que se usa para describir grupos de personas identificables y heterogéneas en cuanto a los atributos exteriores pero homogéneos al principio de organización interna".
En este sentido, puntualiza que estos colectivos tienen "jerarquías muy bien definidas y sistemas legales propios con mecanismos sancionadores eficaces".
La pertenencia al grupo se consigue y se mantiene en base normas establecidas y conocidas,- sostiene el sociólogo- y, en esta línea, afirma que "las tribus son por este motivo uniformes". Por esta razón, la influencia de las redes sociales en estos grupos urbanos- indica el sociológo, -"pueden acelerar la comunicación entre ellos como entre todo el mundo con acceso a ella pero no cambia las normas establecidas".
Por otra parte, Von Sundah explica que diversos estudios realizados para conocer el uso de las redes sociales entre distintas generaciones constatan que" la franja de edad de las personas que más uso hace de los dispositivos modernos y de las redes sociales pertenece a los jóvenes".
Puntaliza que los datos disponibles son "bastante fiables" porque esta información está generada por prestigiosos institutos de marketing "con el fin de identificar posibles grupos de clientes".

Estos resultados evidencian que el uso de las redes sociales "no es homogéneo entre las diferentes generaciones" y, por tanto, hace difícil que estas herramientas de comunicación sirvan "para acercar a personas de diferentes edades". 

4.3..Teoría de la red de actores.

teoría del actor-red fundada y difundida, entre otros, por Bruno Latour- trata de describir la acción conjunta, inextricable, de los seres humanos y de las tecnologías. Es una teoría de la acción y de la estructura social que integra -sin separar a priori-personas y máquinas (o artefactos técnicos), y, por tanto, no distingue entre “lo social” y lo “no-social”. Y es, al mismo tiempo, una teoría sobre el movimiento de montaje o ensamblaje de los elementos de la sociedad que llevan a constituir conjuntos y colectivos. Se entiende, desde esta teoría, que el movimiento de ensamblaje de la sociedad, y de las acciones de los seres humanos, es un continuo en el que tecnología y personas se alían y se funden.
Latour reclama, en consecuencia, un nuevo punto de vista sobre las sociedades humanas que sea capaz de describir el movimiento constante de ensamblaje que se produce en el escenario sociológico y tecnológico: “the social is further detected through the surprising movements from one association to the next; those movements can either be suspended or resumed; when they are prematurely suspended, the social as normally construed is bound together with already accepted participants called ‘social actors’ who are members of a ‘society’; when the movement toward collection is resumed, it traces the social as associations through many non-social entities which might become participants later; if pursued systematically, this tracking may end up in a shared definition of a common world, what I have called a collective; but if there are no procedures to render it common, it may fail to be assembled” 
Tecnologías y personas
Según José van Dijck, la teoría del actor-red “aims to map relations between technologies and people an tries to explain how this relations are both material and semiotic”. De este modo, la teoría del actor-red ofrece “the analytical armamentarium necessary to understand both the technology itself and the integration with human interaction” -Van Dijck, J., (2013:27).
Lo que diluye este enfoque es la antigua visión de la tecnología como mero instrumento de una acción humana pre-existente. Por el contrario, propone una visión integrada. No se puede comprender la acción humana sin entender cómo ésta viene modificada, condicionada y posibilitada por una tecnología que, al mismo tiempo, es cambiada y alterada –en un flujo continuo- por la misma acción de las personas.
Así pues, el nuevo agente social es un híbrido de relaciones y sustancias entre seres humanos, máquinas, lenguajes, semióticas y programaciones.
El momento de la teoría del actor-red
¿Por qué en los últimos tiempos la teoría del actor-red está siendo tan influyente en las ciencias sociales y en el estudio de la comunicación?
Las causas son diversas. La primera de ellas tiene que ver con la epistemología y con la absoluta y, al mismo tiempo, vieja necesidad de disponer de enfoques holísticos y organizados ante un escenario social tan complejo y difícil como el actual.
Cuando la variedad de fenómenos, procesos y situaciones es tan amplia, solo las teorías que son capaces de organizar una visión sistémica y, a la vez, integradora, pueden ser útiles.
En este sentido, la teoría del actor-red se basa en los principios de la epistemología estructural y reconoce la importancia de la noción de sistema, por la cual, un elemento concreto e individual no tiene significado si no se entiende en el conjunto de relaciones que contrae con otros elementos del contexto. Aquí, por tanto, la teoría del actor-red guarda estrecha relación con el estructuralismo, la teoría de sistemas e, incluso, con la teoría de las formas emergentes o de la Gestalt.
Por otro lado, tiene que ver con el desarrollo de las ciencias sociales y humanas que se han apoyado recientemente en las teorías de las redes. Hace casi dos décadas que este enfoque ha cobrado fuerza en el análisis de la sociedadEsta aproximación, de la cual forma parte el punto de vista de Latour, ha venido explicando – desde hace décadas – la sociedad en términos de relaciones reticulares y de conjuntos estructurados. En ella han confluido y confluyen desde la teoría de la Gestalt hasta el estructural-funcionalismo, pasando por la sociometría, la teoría de los grafos, la antropología cultural y muchas otras aproximaciones a los fenómenos que subrayan la idea de estructura y sistema.Finalmente, se trata de un fenómeno comunicativo. Es Internet y su impacto en la comunicación lo que ha dado fuerza y visibilidad al fenómeno de estructuración en forma de red. Los medios ya no son de diseminación y masificación, sino complejas estructuras de redes que se articulan y se solapan unas a otras, imbricándose continuamente.De modo que el terreno se halla abonado para avanzar en un enfoque de análisis que trate de reunir en un mismo plano la comunicación en red, la generación de estructuras y de conjuntos holísticos, la inseparabilidad de la acción humana y no humana, el rol creciente de los artefactos tecnológicos y las infraestructuras derivadas y los lenguajes de programación, las normas, códigos y reglas sociales y hasta las semióticas sociales los discursos. Y es esto lo que, precisamente, pretende amparar y recoger organizadamente la teoría del actor-red.
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Conceptos de la Teoría del Actor-Red



  • Actantes: término neutro para denominar cada elemento que infiere en una red; entidades no diferenciadas por ser personas o artefactos, objetos o cualquier forma física o intangible que dialogue en un colectivo.
  • Colectivo: conjunto de múltiples actantes que interaccionan y consiguen aportar una definición compartida para un mundo común.
  • Descajanegrización: se aborda la importancia de que todos los actantes que forman parte de un proceso, es decir no estudiar simplemente el producto terminado, sino también el cómo se ha llegado hasta él [anacoluto, frase ininteligible]. En el laboratorio por ejemplo, a esto se refiere la idea desarrollada como seguir a los investigadores en el proceso constructivo, observando las negociaciones y los actantes que participan en este proceso.
  • El quehacer científico se caracteriza por las referencias circulantes. Los científicos no crean la realidad ni describen algo que "está ahí". Lo que hacen es crear sistemas de referencias (podríamos decir aproximadamente, "representaciones") que permiten referirse a un fenómeno generando un esquema descriptivo. Estos esquemas, que una vez consolidados sirven de base a la creación de nuevas representaciones, permiten transitar entre el fenómeno y sus sucesivas representaciones, en ambos sentidos, y son parte fundamental del campo de operación de las disciplinas.2
  • La estructura social no es un sustantivo sino un verbo. La estructura no es independiente de la sociedad que sustenta, si no que a la vez genera y regenera. "Ninguna versión del orden social, ninguna organización, y ningún agente resulta jamás completo, autónomo y final" (Law, 1992: 385-386).
  • Rompe la dicotomía micro y macro: propone seguir y examinar a los actores y productos de la tecnociencia en el momento mismo de sus acciones.
  • Rompe la dicotomía dimensión social-dimensión cognitiva: la sociedad es producto de un entramado de relaciones heterogéneas.
  • Los elementos sociales en el pensamiento social no son dimensiones causales, son otro producto de las interacciones entre los actores. Por lo tanto son un problema, no una solución.



Ideas clave





El elemento distintivo de esta teoría es que considera actante tanto a humanos, como a objetos ("no-humanos), y discursos. Propone una visión simétrica y monista del mundo. Señala la importancia de lo tecnológico en la explicación del mundo, tratándolo de una manera equivalente a la manera en que se trata lo social. Esta teoría pone atención en las redes que se establecen en la producción de conocimiento, estudiando y observando el entorno de los ingenieros y científicos cuando llevan a cabo sus proyectos, enfatizando que nadie actúa solo y que hay un gran número de actantes que influyen. En contraste con la mayoría del trabajo en sociología, la ANT no distingue entre humano y no-humano para identificar la agencia. Devuelve la mirada hacia la participación que tienen recursos como el equipo, dinero, datos, publicidad o poder.

El término actante es utilizado como una forma neutral de referir a actores tanto humanos como no-humanos, ya que sus principales autores han considerado que la palabra actor tiene una carga simbólica ligada al "ser personas".

Según Latour, las personas y las máquinas deberán ser tratadas como iguales para hacer estudios sociales, esto se refiere al principio de simetría. Es decir que considera un error plantearse explicaciones que hacen referencia a dualismos como naturaleza-social o, como ya hemos mencionado, lo humano de lo no-humano. Son elementos indisociables y podrían, más aún, deberían ser descritos en los mismos términos.

«El actor-red no es reductible ni a un simple actor ni a una red. (...) Un actor-red es, simultáneamente, un actor cuya actividad consiste en entrelazar elementos heterogéneos y una red que es capaz de redefinir y transformar aquello de lo que está hecha» (Callon, 1992/1998: 156). Los actores pueden ser representados siempre mediante redes de palabras. Para ello se emplea el análisis de palabras asociadas que pone de manifiesto las redes, su posición estratégica y su evolución o traducción.

Latour, en su libro “Reensamblar lo social”, redacta un párrafo que recoge de forma muy explicativa las características principales de su teoría de ensamblaje:

«Lo social se detecta además a través de los sorprendentes movimientos de una asociación a la siguiente; esos movimientos pueden ser suspendidos o reiniciados; cuando son suspendidos prematuramente, lo social, tal como se lo concibe normalmente, aparece compuesto por participantes ya aceptados llamados "actores sociales", que son miembros de una "sociedad"; cuando el movimiento hacia la recolección se reinicia, rastrea lo social en tanto asociaciones a través de muchas entidades no sociales que podrían convertirse en participantes mas adelante; si se lo realiza sistemáticamente, este rastreo puede culminar en una definición compartida de un mundo común, lo que he llamado un colectivo; pero si no existen procedimientos para lograr que ese mundo sea común, puede ocurrir que no sea ensamblado y, por ultimo, la mejor definición de la sociología es que se trata de la disciplina en la que los participantes explícitamente se ocupan de reensamblar lo colectivo».1

La fuerza de la Teoría del Actor-Red en la actualidad





Según Pérez Tornero, la vigencia de la Teoría del Actor-Red es propiciada por las características del mundo contemporáneo: “necesitamos un marco conceptual que pueda dar cuenta del continuo movimiento de reticulación, ensamblaje y organización que se produce con los nuevos medios. Y requerimos que este marco sea global, explicativo y sostenga la idea de conjunto”.6

Con ello relaciona la potencialidad explicativa de la teoría del actor-red como una forma de abordar la sociedad que propone puntos de vista mucho más certeros, teniendo en cuenta el inmenso impacto de Internet en la comunicación, que intrínsecamente “ha dado fuerza y visibilidad al fenómeno de estructuración en forma de red”. En este contexto, donde la concepción de interrelación es mucho más explícita, la teoría del actor-red consigue identificar en un mismo nivel y a la vez unificar los artefactos tecnológicos con lenguajes de programación y actos humanos, todos ellos actantes en conjuntos holísticos.

La fuerza de esta teoría reside también en la aplicación parcial o total, explícita o encubierta, de sus fundamentos en teorías de otros autores que “reivindican el papel fundamental que tiene hoy en día las redes y las conexiones”. Tal como indica José Manuel Pérez Tornero, éstas pueden ser el conectivismo, el constructivismo, la semiótica, la antropología cultural o la economía política.





4.2..Construcción social de la ciencia y la tecnología.

Como respuesta a lo que denuncian como las visiones lineales y deterministas" de la mayoría de los estudios en Historia y Sociología de la Tecnología, un grupo de intelectuales norteamericanos y europeos ha venido trabajando, desde finales de los años sesenta, en la consolidación de un nuevo conjunto de herramientas teóricas que permitan repensar esta historia. Una de las obras cumbres de este grupo de intelectuales es The Social Construction ofTechnological5ystems: New Directions in the50- ciology and History ofTechnology, editado por Wiebe Bijker, Trevor Pinch y Thomas Hughes (Bijker, Hughes y Pinch, 1987). En el libro mencionado, Bijker y Pinch realizan una reevaluación de la historia de la bicicleta aplicando nuevas herramientas metodológicas. La historia popular y heroica de la bicicleta se desarrolla en Estados Unidos y se puede resumir en una evolución del artefacto que poco a poco va pasando de diseños pobres e inapropiados a uno que finalmente se consolida como el mejor gracias a sus ventajas técnicas. Se trata del diseño que hoyes el más común de las bicicletas: aquel que tiene dos ruedas del mismo tamaño, neumático de caucho, cadena de transmisión y un marco que los une. Este diseño ha cambiado muy poco en los últimos cien años. Como en toda historia mítica, el héroe de ésta es un fabricante único que, contra viento y marea, logró apropiar el conocimiento de diseño, fabricación y comercialización de la bicicleta de fuentes europeas y consolidar su negocio: Alexander Pope (Hounshell, 1984: 189 y ss). En esta versión tradicional y determinista de la historia, el paso significativo por la bicicleta de rueda alta es un mero paso en la "evolución natural" del diseño de las bicicletas. Los autores de este nuevo análisis deconstruyen la versión lineal antes mencionada y asumen el reto de "abrir la caja negra" para entender cómo el diseño mismo de la bicicleta es el resultado de procesos de negociación de interpretaciones entre grupos sociales. Para ello adaptan los logros de un programa sociológico de aná- lisis del desarrollo de la ciencia. Se trata del Empirical Programme of Re1ativism -

AJ aplicar este análisis ;¡J surgimiento de la bicicleta, los autores distinguen cinca h
 rramientas: p rim ero . 12 existencia de grupos sociales q ue ~~nt:il.n visiones parucclares de acuerdo a su s in tereses . Segundo , el fen ómeno de flexibilidad ínterp retauva con relación ;1 problemas 'f so luciones. es decir, la existencia misma de problemas y de soluciones es relauvs al grupo social Tercero, existen mecanismos sociales q ue permi ten el cierre de las conrrovcrsras uuciadas, que a veces pcede loh'TUSC pur demostraci ón de la ventaja tét:nio C1l si, O por retórica y/u mediante propaganda. entre muchos otros. Cuarto. exrste un marco tecoclógicc o co njunto de cC"lnccptos y técnicas empleados por una cc murudad para la soluci ón de pro· hlernas (. Este último concepto es muy similar al paradigma de Thcrnas Kuhn  y .. finalmence, hay distintos grados de inclusión dentro del marco tecnológico : 4wenc !o están mas menudos cenden a operar denc-o de la lógica lid marco l ógico: quienes están me nos centrados, en al¡.:uno:o! casos, uen den a producir cambio s radicales . A continuación presen to algunos detalles del anilisi! de la bicicleta de Biiker y Pinch p:an iJu:\[ur el poder CXpliC2 tS\'O lle cun berramienras. 1....0 p rimero e1. que en su an álisis distingcen lo s SIgu ientes grupos socia les: los hombres. la:\ rncieres.. los niños. los viejos, los fabricantes de bicicletas. varios grupos de ingenieros, en tre otros. Cada grupo es caracterizado teniendo en cuenta las condiciones de IJ. época. asi, 10lS muj eres vest ían (le un modo espec ial, con faldones largos. llue teman una dirceo. rela ci ón con la dificultad p:.ua montar en brcicleta y que K' tenia en cuenta p:ar':.l cierta s p ropuest015.
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En segundo lugar, con referencia a la flexibilidad interpretativa. los autores
muestran en su aruculo cómo un diseño podía ser pe rfec to p3.l'2 determinad o
grupo social. fl('ro presentar problemas so lamente reconocidos por OtrOS f,'TUpO
sociales. Asi, la bicicleta de rueda alta, que se popularizó po r algún tiempo y se
negóa conocer como el modelo "ordina rio" (en elscnudo de com ún.gcocrahesdo),
fue de gran valor p<lnl el gru po soci al de hombres adulto s y sanos para quienes t:
convirtió en un símbolo de vmlldad y de poder. Sin embargo, grupos sociales
como las mui eres. Jos ni ño s y los viejos veían en ese diseño problemas,
principalmente asocia do s a la dificul tad de montar estos ap:uatos: veían problemas
de seguridad que por supuesto, no eran reconoci dos po r las asociaciones, casi
logias, de usuarios de la bicicleta de rueda alta. Las mujeres percibían problemas
de acceso :a estas tecnologías debido a la vestimenta de la épOC2.
Gracias a la percepció n de los discñ..do res de bicicletas y a la presión de lo s
diferentes grupos sociales, se propuso el diseño de múltiples versio nes de bicic le tas
que atendían diferentes requerimien tos de segun dad y de acceso en mayor (1
menor medida. Prueba de ello son los diseños 'lue se vinieron a conocer como
Lawson's Bicyclene (G ráfic a t), la "ordinaria" adaptada (G d fica 2), o la \'(:n ip pe r
spring framc (G ráfica 3), entre muchísimos OtrOS diseños.

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La tesis de la visión tradicional del conocimiento científico era que éste evolucionaba independientemente de los intereses políticos, sociales o económicos y que la investigación científica era neutral, en cuanto la realidad era alguna cosa que se hallaba “allá afuera” y los científicos tan sólo se limitaban a descubrirla. También la tecnología evolucionaba de forma lineal e inexorable y cada nueva aplicación tecnológica producía unos impactos sobre la sociedad, la cual recibía ese nuevo invento de forma pasiva y sin posibilidades de intervenir en su configuración.
Aunque los métodos aplicados son similares, (estudio de casos, de laboratorio, análisis de controversias, etc.) tanto la ciencia como la tecnología han aplicado programas diferentes para investigar de qué forma se construye socialmente el conocimiento científico y la evolución de la tecnología.

Construcción social de la ciencia



La Sociología clásica del Conocimiento consideraba que el conocimiento científico era el único que no estaba sometido a las variaciones socioculturales a las que están sujetas otras instituciones como la religión, la política, el derecho o el arte. Por lo que la ciencia ha sido el único campo de conocimiento que escapaba a los análisis de los sociólogos del conocimiento, centrándose estos únicamente en la investigación de las relaciones organizativas y sociales entre científicos. Se consideraba, también, que las causas sociales estaban detrás de la generación de conocimiento científico deficiente o erróneo siendo inmune el conocimiento verdadero a cualquier tipo de manipulación social.

La principal consecuencia de las sociologías de la ciencia que adoptaron la concepción heredada de los fundadores de la sociología clásica del conocimiento –Durkheim, Marx, Karl Mannheim- era que no centraban sus estudios en la naturaleza y en la estructura del conocimiento científico. La visión tradicional de la sociología de la ciencia era asimétrica ya que consideraba que las ciencias sociales sólo podían dar cuenta de los errores de la ciencia, ya que, pensaba, estos eran producidos por causas externas a la ciencia actuando en contra de la racionalidad del método científico. El conocimiento verdadero -el que proporcionaba la ciencia- por el contrario, únicamente era atribuible a causas lógicas y naturales. Este era el pensamiento de la Sociología del error, que además consideraba la generación de conocimiento científico correcto como una caja negra,[1] la apertura de la cual no reportaría nada al estudio sociológico y lo alejaría de su función principal, visión cuestionada por los sociólogos constructivistas.



Construcción social de la tecnología





De la misma forma que la ciencia, la visión tradicional de la tecnología también consideraba que esta tenía un desarrollo totalmente autónomo. Se pensaba que la innovación tecnológica había producido cambios sociales a lo largo de la historia, pero las personas no podían actuar sobre estos cambios, sino tan sólo limitarse a recibirlos de forma pasiva. Esta tesis es conocida con el nombre de determinismo tecnológico.

Los primeros estudios sociales sobre tecnología, por tanto, estaban encaminados a analizar los impactos que la innovación tecnológica causaba sobre la sociedad con el fin de prever sus consecuencias negativas. Estos estudios llamados de Evaluación de Tecnologías, llevaron en el año 1972 a la fundación de la primera agencia gubernamental en los Estados Unidos, la Office of Technology Assessement (OTA), inducida por ciertos movimientos sociales y ecologistas preocupados por el impacto de ciertas tecnologías sobre el medio ambiente y los derechos sociales de los ciudadanos. Posteriormente, gobiernos de otros países procedieron a la creación de sus propias oficinas de Evaluación Tecnológicas.

A partir de la década de 1980, sin embargo, este tipo de estudios sobre impactos entra en crisis, ya que los informes fueron ineficientes la mayor parte de las veces al no cumplirse las predicciones y no influir sobre el diseño de la política científica y tecnológica de los gobiernos, ya que el impacto de ciertas tecnologías no fue el mismo en diferentes contextos sociales. Por este motivo, hay un interés creciente en estudiar de qué manera los agentes sociales intervienen en el avance tecnológico. Se pasa a una Evaluación constructiva de las tecnologías, en cuanto que se considera que la innovación tecnológica en realidad no sigue una lógica autónoma propia, sino que en realidad es producto de una interacción entre diversos factores sociales, económicos y culturales.[6] Por tanto, la innovación tecnológica, de la misma forma que la ciencia, también se construye socialmente.

Esta perspectiva constructivista, se dotará de la misma metodología que utilizará el Programa Fuerte en la sociología del conocimiento (empirismo, análisis de todo el proceso creativo, análisis de controversias y el principio de simetría, que atribuye tanto el éxito como el fracaso a factores sociales) pero esta vez aplicada a la innovación tecnológica.

La versión radical del constructivismo tecnológico[7] dio lugar al llamado modelo SCOT, originado en el estudio que los profesores de Ciencia y Tecnología Trevor Pinch y Wiebe Bijke llevaron a cabo sobre la bicicleta. Al analizar este artefacto observaron que en la adopción del diseño definitivo toman parte diversos factores, como por ejemplo:

  1. Grupos sociales relevantes (GSR): Grupo de individuos que tienen en común la misma visión del artefacto, la cual es diferente para cada grupo. Estos grupos, cada uno con sus propios intereses, interaccionan dentro de una estructura que conforma un marco tecnológico, hecho que marcará el futuro tanto del artefacto como del grupo social en cuestión.

  1. Flexibilidad interpretativa: Un mismo artefacto no tiene el mismo significado o valor en contextos socio culturales diferentes, es decir, no existe un único artefacto, sino diversos en virtud de la visión que de él tienen los grupos sociales relevantes. Esto dará lugar a controversias que se resolverán con la imposición de un modelo sobre los otros, por la cual cosa la controversia se clausurara y dará lugar a la estabilización del artefacto en la versión que acabará siendo la definitiva.

  1. Entramados o sistemas sociotécnicos: redes donde juegan y se combinan intereses, valores, conocimientos y todo tipo de factores socioculturales que provocan el carácter heterogéneo de la tecnología y su evolución multidireccional demostrando de esta manera que la innovación tecnológica se halla configurada y construida socialmente.



S. H. Cutcliffe ve también en el aumento del interés por las publicaciones de temas científicos y tecnológicos por parte del público en general esta necesidad de entender un proceso en el cual se participa activamente y no de manera pasiva como se creía antes
Finalmente es observable también como el género ha influido en la construcción de ciertas tecnologías, básicamente de dos maneras:
  1. Mediante la exclusión de la participación de la mujer en el desarrollo científico y tecnológico.
  1. Con la perpetuación de estereotipos sexistas en el diseño por parte de los hombres de los artefactos considerados tradicionalmente de uso femenino en detrimento de una mayor eficacia.

4.1..Filosofía humanista de la tecnología

En el índice de casi sesenta páginas de la Encyclopedia of Philosophy editada por Paul Edwards no figura ninguna entrada con el término «técnica» ni «tecnología».' Esta ausencia, en una obra bien conocida, ilustra claramente la notable ignorancia y marginación con la que la tradición filosófica ha tratado, hasta nuestros días, todo lo referente a las técnicas. De hecho las relaciones entre técnica y filosofía quedaron ya sentenciadas en los mismos orígenes de la tradición filosófica. Platón y Aristóteles construyeron la división teórica entre techne y episteme y entre poiesis y praxis, es decir, entre las técnicas de producción material, por un lado. y el conocimiento teórico, la filosofía y las actividades no productivas, por otro. La separación teórica de la técnica respecto a la ciencia y las humanidades configura los prejuicios filosóficos que han acompañado la larga historia de la fílosofía y sus relaciones con la técnica,llegando incluso a marcar la moderna filosofía de la tecnología y a enfrentar distintas corrientes dentro de la misma.La superación de dichos prejuicios,tanto en la filosofía de la tecnologíacomo en la filosofía de la ciencia.pasa por la integración de ambas enuna filosofía de la tecnociencía, dentrode los actuales estudios interdiscíplínaresde ciencia y tecnología.Los prejuiciosde la (i.loso{fa tradicionalLa originaria interpretación filosófica de la técnica partió del supuesto de que el conocimiento predicativo (<<saberqué») representaba el conocimiento propiamente dicho, mientras queel conocimiento operativo (esabercómo») quedaba relegado como meraempeiria? Por este camino se llegóal conocimiento teórico «{saber por
qué») o episteme como la forma superíor de conocimiento, centrada en la explicación teórica o deducción a partir de primeros príncípíos.' Para Platón (Gorgias) al igual que para Aristóteles (Metaftsica y Ética a Nicómaco) las technai tenían que ver con logoi, es decir, con la verdad de enunciados. Según esta interpretación epistemológica, las technai correspondían a un conocimiento verdadero pero contingente, o sea, doxa que nunca podía alcanzar la categoría de conocimiento teórico, necesariamente verdadero e inmutable, representado por la episteme o ciencia. Los diversos tipos de técnicas se distinguían conforme a una gradación epistemológica según estuvieran más relacionadas con objetos simbólicos (de orden superior) corno la aritmética, o con la producción de objetos materiales (de orden inferior) corno la escultura.
La crítica de Mumford en su artículo "Tecnics and the nature of man" es profunda y plantea una sugestiva interpretación de la naturaleza del hombre y su evolución. Para éste, estamos en una etapa en la que se ha pasado de la invención o uso de herramientas (en busca del dominio de la naturaleza) a una etapa en la que el hombre se ha separado de su hábitat orgánico (Mumford: 1972; 77). Se trata de un salto cualitativo. Advierte que el hombre se va convirtiendo en un animal pasivo, ligado al servicio de máquinas, limitado y controlado "para el beneficio de organizaciones colectivas despersonalizadas" (Mumford: 1972; 77). Para él, se ha exagerado el papel jugado por las herramientas del hombre en su evolución e historia. Al hombre se le define como aquel que hace y usa instrumentos; se lee tendenciosamente en la historia esa determinación e, incluso, se divide la misma a partir del uso de tal o cual técnica o material. Según Mumford: "No había nada exclusivamente humano en la tecnología temprana hasta que fue modificada por símbolos lingüísticos, organización social y un designio estético" (Mumford: 1972; 78). La "herramienta" central del hombre era, entonces, su propio cuerpo activado mentalmente, usado para todo tipo de propósitos. Mumford establece aquí un criterio metodológico que podemos caracterizar como biocentrista en las tempranas fases de la evolución humana: ."Opuesto al estereotipo de la dominancia de las herramientas, la presente visión sostiene que el hombre es preeminentemente un animal que usa la mente, confecciona símbolos y se autocontrola, y el lugar primario de todas sus actividades descansa en su propio organismo"(Mumford: 1972; 80). La visión de Mumford pone de manifiesto el papel activo de las acciones vinculadas a la cultura y organización social en el decurso humano. Esto es central en la comprensión de la naturaleza del hombre y plantea una crítica profunda a los determinismos tecnológicos o económicos (Ruiz: 1991 b, y 1993), como, por ejemplo, sucede en el marxismo, donde la base económica determina el resto de la sociedad; más aún los medios del producción (las fuerzas productivas) se desarrollan y entonces provocan 6 conflictos en la esfera de las relaciones de producción (Zvorikine: 1965; 65- 66). La tecnología para la mayor parte de la tradición marxista es una "esfera independiente de fenómenos" (Zvorikine: 1965; 65). La visión de Mumford conduce a enfatizar como determinantes elementos no económicos en el proceso de la evolución humana: si se quiere, culturales . Para el marxismo, no sólo la economía es determinante sino que especialmente los medios de producción y, en particular, el tipo de técnicas y herramientas usadas. Para Engels, por ejemplo, el trabajo productivo es lo decisivo en la "transformación del mono en hombre"; las actividades no productivas son secundarias. Mumford apunta hacia otras dimensiones decisivas. Las actividades simbólicas como el lenguaje y el control de su organización psicosocial, fueron muy importantes en la evolución humana, pero la satisfacción de las necesidades materiales estaban profundamente integradas en toda la realidad humana. No es posible separar en cajones estancos técnicas y lucha por la existencia por un lado y, por otro, acciones simbólicas y control psicosocial. Es volver a caer en otro determinismo unilateral. Como señala V. Ferkiss en Technological man: the myth and reality: "Herramientas, caza, fuego, la compleja vía social, el habla, el camino y el cerebro humanos evolucionaron juntos para producir el hombre antiguo del gene homo hace cerca de medio millón de años" (Ferkiss: 1969; 69). En la satisfacción de sus necesidades materiales el hombre abordó la construcción de recursos sociales; la organización de los hombres con propósitos comunes fue lo decisivo en su evolución, que incluía desde elementos políticos, simbólicos, vivencias religiosas, hasta técnicas y herramientas.

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En el índice de casi sesenta páginas de la Encyclopedia of Philosophy editada por Paul Edwards no figura ninguna entrada con el término «técnica» ni «tecnología».' Esta ausencia, en una obra bien conocida, ilustra claramente la notable ignorancia y marginación con la que la tradición filosófica ha tratado, hasta nuestros días, todo lo referente a las técnicas. De hecho las relaciones entre técnica y filosofía quedaron ya sentenciadas en los mismos orígenes de la tradición filosófica. Platón y Aristóteles construyeron la división teórica entre techne y episteme y entre poiesis y praxis, es decir, entre las técnicas de producción material, por un lado. y el conocimiento teórico, la filosofía y las actividades no productivas, por otro. La separación teórica de la técnica respecto a la ciencia y las humanidades configura los prejuicios filosóficos que han acompañado la larga historia de la fílosofía y sus relaciones con la técnica,llegando incluso a marcar la moderna filosofía de la tecnología y a enfrentar distintas corrientes dentro de la misma.La superación de dichos prejuicios,tanto en la filosofía de la tecnologíacomo en la filosofía de la ciencia.pasa por la integración de ambas enuna filosofía de la tecnociencía, dentrode los actuales estudios interdiscíplínaresde ciencia y tecnología.Los prejuiciosde la (i.loso{fa tradicionalLa originaria interpretación filosófica de la técnica partió del supuesto de que el conocimiento predicativo (<<saberqué») representaba el conocimiento propiamente dicho, mientras queel conocimiento operativo (esabercómo») quedaba relegado como meraempeiria? Por este camino se llegóal conocimiento teórico «{saber por
qué») o episteme como la forma superíor de conocimiento, centrada en la explicación teórica o deducción a partir de primeros príncípíos.' Para Platón (Gorgias) al igual que para Aristóteles (Metaftsica y Ética a Nicómaco) las technai tenían que ver con logoi, es decir, con la verdad de enunciados. Según esta interpretación epistemológica, las technai correspondían a un conocimiento verdadero pero contingente, o sea, doxa que nunca podía alcanzar la categoría de conocimiento teórico, necesariamente verdadero e inmutable, representado por la episteme o ciencia. Los diversos tipos de técnicas se distinguían conforme a una gradación epistemológica según estuvieran más relacionadas con objetos simbólicos (de orden superior) corno la aritmética, o con la producción de objetos materiales (de orden inferior) corno la escultura.




La crítica de Mumford en su artículo "Tecnics and the nature of man" es profunda y plantea una sugestiva interpretación de la naturaleza del hombre y su evolución. Para éste, estamos en una etapa en la que se ha pasado de la invención o uso de herramientas (en busca del dominio de la naturaleza) a una etapa en la que el hombre se ha separado de su hábitat orgánico (Mumford: 1972; 77). Se trata de un salto cualitativo. Advierte que el hombre se va convirtiendo en un animal pasivo, ligado al servicio de máquinas, limitado y controlado "para el beneficio de organizaciones colectivas despersonalizadas" (Mumford: 1972; 77). Para él, se ha exagerado el papel jugado por las herramientas del hombre en su evolución e historia. Al hombre se le define como aquel que hace y usa instrumentos; se lee tendenciosamente en la historia esa determinación e, incluso, se divide la misma a partir del uso de tal o cual técnica o material. Según Mumford: "No había nada exclusivamente humano en la tecnología temprana hasta que fue modificada por símbolos lingüísticos, organización social y un designio estético" (Mumford: 1972; 78). La "herramienta" central del hombre era, entonces, su propio cuerpo activado mentalmente, usado para todo tipo de propósitos. Mumford establece aquí un criterio metodológico que podemos caracterizar como biocentrista en las tempranas fases de la evolución humana: ."Opuesto al estereotipo de la dominancia de las herramientas, la presente visión sostiene que el hombre es preeminentemente un animal que usa la mente, confecciona símbolos y se autocontrola, y el lugar primario de todas sus actividades descansa en su propio organismo"(Mumford: 1972; 80). La visión de Mumford pone de manifiesto el papel activo de las acciones vinculadas a la cultura y organización social en el decurso humano. Esto es central en la comprensión de la naturaleza del hombre y plantea una crítica profunda a los determinismos tecnológicos o económicos (Ruiz: 1991 b, y 1993), como, por ejemplo, sucede en el marxismo, donde la base económica determina el resto de la sociedad; más aún los medios del producción (las fuerzas productivas) se desarrollan y entonces provocan 6 conflictos en la esfera de las relaciones de producción (Zvorikine: 1965; 65- 66). La tecnología para la mayor parte de la tradición marxista es una "esfera independiente de fenómenos" (Zvorikine: 1965; 65). La visión de Mumford conduce a enfatizar como determinantes elementos no económicos en el proceso de la evolución humana: si se quiere, culturales . Para el marxismo, no sólo la economía es determinante sino que especialmente los medios de producción y, en particular, el tipo de técnicas y herramientas usadas. Para Engels, por ejemplo, el trabajo productivo es lo decisivo en la "transformación del mono en hombre"; las actividades no productivas son secundarias. Mumford apunta hacia otras dimensiones decisivas. Las actividades simbólicas como el lenguaje y el control de su organización psicosocial, fueron muy importantes en la evolución humana, pero la satisfacción de las necesidades materiales estaban profundamente integradas en toda la realidad humana. No es posible separar en cajones estancos técnicas y lucha por la existencia por un lado y, por otro, acciones simbólicas y control psicosocial. Es volver a caer en otro determinismo unilateral. Como señala V. Ferkiss en Technological man: the myth and reality: "Herramientas, caza, fuego, la compleja vía social, el habla, el camino y el cerebro humanos evolucionaron juntos para producir el hombre antiguo del gene homo hace cerca de medio millón de años" (Ferkiss: 1969; 69). En la satisfacción de sus necesidades materiales el hombre abordó la construcción de recursos sociales; la organización de los hombres con propósitos comunes fue lo decisivo en su evolución, que incluía desde elementos políticos, simbólicos, vivencias religiosas, hasta técnicas y herramientas.


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