La evaluación de la tecnología es un ejercicio analítico consistente en valorar información, conocimiento y resultados experimentales en función del impacto que tiene sobre la tecnología de la organización, tanto la desarrollada internamente como la que pueda adquirirse externamente.
Los procesos de evaluación son inherentes al ser humano, así el propio cerebro procesa decenas de sonidos e imágenes por minuto para valorar si una situación representa algún tipo de oportunidad o de amenaza. Cierto es que no somos siempre conscientes de este proceso que sistemáticamente realiza nuestro cerebro, de hecho, y en gran medida, se realiza de forma subconsciente valorando los estímulos que recibimos en función fundamentalmente de: (i) experiencias pasadas y (ii) emociones propias. Para saber más como funciona este proceso se recomienda leer el libro Emotional Intelligence de Daniel
El ISFOC dispone actualmente de todo el equipamiento necesario para poder llevar a cabo la evaluación de cualquier tecnología CPV. Esta evaluación se realiza tanto a nivel de módulo CPV como de un sistema completo o concentrador (sistema de seguimiento más módulos) conectado o no a la red.
A nivel concentrador, se puede realizar la misma caracterización en condiciones reales de operación, además de compararla con los resultados obtenidos para el módulo. Con esta información se hace una análisis inicial de rendimiento del concentrador identificando los principales factores de pérdidas de energía como podría ser el desalineamiento entre los módulos de la parrilla o dispersión entre los mismos, deficiencias en el sistema se seguimiento, pérdidas de inversor o cableado.
La evaluación del módulo consiste en la determinación de la Potencia Nominal en condiciones estándar de medida, así como la comprobación y determinación de su funcionamiento en las diferentes condiciones de operación que podrían darse en diferentes localizaciones idóneas para la CPV. Todo este trabajo se está realizando acorde al borrador de la norma IEC 62670 "Concentrator Photovoltaic (CPV) Module and Assembly Performance Testing and Energy Rating" que está desarrollándose actualmente, siendo el ISFOC miembro activo en la retroalimentación de resultados al comité internacional.
Una de las principales fuentes de ventajas competitivas en los turbulentos mercados globales que hoy en día afrontan las empresas es, sin duda, la tecnología, desde la informática, que permite administrar y aprovechar la inmensa cantidad de datos disponibles y que ha estado de moda desde principios de los años 90 con la llamada «era de la información», hasta las tecnologías duras, presentes en las actividades humanas desde tiempos ancestrales.
Aun cuando esta capacidad de creación de ventaja competitiva es entendida por los empresarios, los procesos de evaluación y adquisición, en su estructura y metodología, parecen reflejar una percepción totalmente diferente por parte de éstos. Esta percepción debe verse reflejada en la evaluación de tecnología, cuyo objetivo fundamental debe ser la creación de valor para los accionistas de la empresa, mejorando la posición estratégica que se tiene en el mercado.
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La cantidad de los recursos disponibles también puede ser relevante para establecer el alcance de la producción. Si bien los solicitantes usualmente están concientes de las limitaciones que la disponibilidad de tierra presenta, con frecuencia olvidan tomar en cuenta una necesidad tan importante como el agua - por ejemplo, en los proyectos de riego.
Otro recurso básico que por lo general se da por descontado es la disponibilidad de mano de obra. Aunque un proyecto se puede realizar con el fin de beneficiar a la comunidad por entero, con frecuencia es difícil encontrar la mano de obra necesaria, especialmente si la necesidad surge precisamente durante el tiempo de la cosecha. La migración de los hombres para trabajar en otras zonas del país durante parte del año, también puede reducir de manera significativa la disponibilidad de mano de obra en ciertos meses.
¿Qué otros factores pueden determinar el alcance adecuado para la actividad productiva? A continuación se anotan puntos a tener en cuenta:
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martes, 18 de julio de 2017
6.2..Evaluación tecnológica.
6.1..Cambio tecnológico y problemas ambientales y sociales
El cambio tecnológico más importante que se ha registrado en el cultivo del sorgo desde los años sesenta es el desarrollo y utilización de semillas híbridas,que se emplean en muchas zonas del mundo. Toda la superficie destinada al cultivo del sorgo en los países del grupo II y extensas zonas del grupo I (con la excepción de Africa) están ocupadas por híbridos. Debido a ello han aumentado la productividad y la uniformidad por lo que respecta a la maduración y calidad del grano. A su vez, esto ha impulsado la mecanización y una mayor utilización de fertilizantes y de otros insumos adquiridos. En la India, en donde el 55 por ciento de la superficie del sorgo está ocupada por variedades híbridas, los rendimientos se han duplicado prácticamente en los treinta años transcurridos desde que se introdujeron.
Las cuestiones relativas a la sostenibilidad y el medio ambiente revisten cada vez mayor importancia. La presión demográfica que sufren la mayor parte de los países del grupo I, en especial los del continente africano, han llevado a acortar los períodos de barbecho y a cultivar tierras más marginales, sin apenas fertilizantes, lo que conduce a la degradación del suelo. Por otra parte, el cambio climático (que se traduce en precipitaciones más escasas y temperaturas más elevadas) y las sequías periódicas suponen un mayor factor de riesgo para el cultivo y obligan a los agricultores de algunas zonas de Africa a adoptar prácticas de producción inadecuadas. La consecuencia de todo ello es el descenso de la producción y de la productividad y la aplicación de unas técnicas de cultivo que no son sostenibles a largo plazo.
Otra cuestión de importancia relacionada con el medio ambiente es la infestación por Striga, una hierba parasitaria, varias especies de la cual viven en Asia y Africa. La infestación de fincas cultivadas ininterrumpidamente es una limitación importante para la producción en muchas regiones de Africa. Los años de sequía del decenio de 1970 y la disminución de la fertilidad del suelo han hecho aumentar la superficie afectada y los niveles de infestación. Cuando este fenómeno es intenso puede impedir completamente el cultivo y en las zonas más gravemente afectadas se han abandonado las fincas. Se estima que en la actualidad Striga afecta en Africa a 8 millones de hectáreas -casi el 40 por ciento de la superficie total destinada al cultivo del sorgo-, con unas pérdidas de rendimiento anual valoradas en más de 90 millones de dólares. Previsiblemente, los efectos serán duraderos porque las plantas de Striga producen muchos millones de semillas que pueden permanecer latentes en el suelo durante 15 o 20 años6. La lucha contra Striga (mediante una combinación de métodos genéticos y de otro tipo) es una importante línea de investigación que hasta ahora no ha dado frutos. Aunque se han puesto a punto varios sistemas de lucha, resultan demasiado costosos o presentan otros inconvenientes para su adopción por los pequeños agricultores.
Los neoclásicos rechazan toda conexión entre la explotación y el cambio tecnológico, entendiendo que en los mercados competitivos los "factores" son retribuidos según la productividad aportada. La libertad de elección del "trabajo" -entre el ocio y el esfuerzo laboral- y del "capital" -entre la inversión o el ahorro- corregiría cualquier anomalía de pagos inequitativos. Ningún agente racional "sub-optimizaría" su conducta aceptando ser explotado, o tolerando que su contribución marginal sea sub-remunerada.
Pero en este universo de libre albedrío la dinámica compulsiva de la innovación es totalmente inexplicable. Si cada uno hace lo que desea y le conviene, no se entiende porqué el cambio tecnológico es una exigencia de la acumulación. Suponer que explotar o ser explotado constituye una decisión personal es tan absurdo, como divorciar la utilización de las máquinas del objetivo del beneficio. Los neoclásicos, deben recurrir al artificio del "progreso técnico exógeno", porque no aciertan a explicar su carácter obligatorio de la innovación en la reproducción, ni su conexión con la extracción de plusvalía.
Otra crítica es el hecho de que las teorías neoclásicas postulan de manera fehaciente la no intervención del Estado. Sin embargo se puede apreciar a través de la historia, que en las mayores épocas de innovación tecnológica estuvo presente la intervención estatal, como en las guerras mundiales del siglo XX. Desde el inicio del capitalismo el factor central de la innovación tecnológica son las guerras, la tensión social, las luchas imperialistas, etc. provocan un mayor interés en la innovación tecnológica, hecho que es organizado por lo estados.
HETERODOXOS
Reconocen que el mercado tiene un rol subordinado al Estado y sus instituciones, en este marco, el cambio tecnológico depende de cómo está estructurado el sistema social y político particular de cada sociedad. Hay distintos modelos de capitalismo en cada sociedad, es una teoría pragmática, que presenta una diversidad de capitalismos. La emergencia de los países está involucrada con la innovación tecnológica en cada momento histórico. El éxito estará dado por los acuerdos articulados a los que lleguen los actores sociales: Estado, capitalista, trabajador, consumidor.
Un aspecto primordial de las teorías heterodoxos es la importancia al comportamiento subjetivo de los agentes económicos, una teoría psicologicista. Detallan que es la incertidumbre hacia el modelo económico lo que limita la innovación tecnológica, debido al hecho de no saber cómo funcionara el mercado. Proponen en este punto medidas de regulación por parte del Estado, en lugar de que el mercado guié la innovación, debe ser la acción estatal quien debe garantizar mayor confianza y menor incertidumbre en la economía y permitir de esta manera que el cambio tecnológico pueda darse a través de una dinámica compartida donde el beneficio no solo es para el capitalista, para el que invierte sino también para el resto de los actores económicos de la sociedad. Es el Estado aquel que encarna un saber colectivo, debido a que es producto de la decisión de los individuos que conforman una sociedad, por lo tanto es el más indicado para guiar y administrar la economía.
Actitudes ante el cambio
Algunas de las actitudes más comunes ante el cambio son de:
Aceptación: Apertura y deseo de conocer y explorar nuevos caminos; la aceptación de cualidades, defectos y recursos personales para poder responder en forma adecuada; la adaptación activa (participación de los cambios y la reflexión y aprendizaje.
Sometimiento. Adaptación pasiva (sobrellevando la situación, resignándose a la experiencia como un castigo ineludible; autocrítica elevada, autoevaluación, fluctuación entre amor y negación de los riesgos; delegación de la responsabilidad en otra persona que nos guíe y piense por nosotros; idealización de los efectos del cambio, y represión de cualquier pensamiento que cuestione e intente oponerse al cambio.
Resistencia pasiva: Adaptación condicionada (aceptar siempre y cuando la contraparte también tenga que aceptar un cambio provocado por uno); comportamientos infantiles (rabietas, berrinches); aceptación de mínimo necesario; parálisis, “tortuguismo”, hermetismo, nada que pueda contribuir se comunica, solo se aceptan instrucciones; auto sabotaje: olvidos y equivocaciones, así como autodestrucción, enfermedades, accidentes y desintegración familiar.
Resistencia Activa: Rebeldía, oposición abierta, enfrentamiento, conflictos interpersonales con los que representan el cambio, sabotaje para evitar que el cambio tenga éxito: además de la generación de otras acciones que obstaculicen o disminuyan el impacto del cambio.
Causas específicas comunes de la resistencia al cambio, de una persona que tiene el poder del voto sobre el proyecto:
• Inercia, un deseo innato por mantener el statu quo, consiste en la tendencia a querer hacer las cosas en la forma acostumbrada. Un supervisor puede, por ejemplo, oponerse al nuevo método solo porque es diferente de lo que él está acostumbrado hacer.
• Incertidumbre. Cualquier desviación del procedimiento actual implica un riesgo; no hay garantía de que el nuevo método produzca mejores resultados después de incurrir en el costo y los problemas de la instalación, la persona no está dispuesta a cambiar la inferioridad conocida, por la superioridad incierta para ella.
5.4..Activísimo social progresista.
Influidos por los cambios que se suscitaban en América Latina, el levantamiento y p
Triunfo del Movimiento 26 de Julio dirigido por Fidel Castro en Cuba, así como el renacimiento del movimiento campesino en la sierra sur del país, un grupo de profesionales peruanos fundó, a mediados de la década del 50, el Movimiento Social Progresista (MSP).
Su vocero oficial se llamó "Libertad" y tuvo como secretario general, a Germán Tito Gutiérrez, como secretario de política, a Alberto Ruiz Eldredge, de economía, a Ricardo Llaqui Descalzi, de acción, a Fernando Moncloa, de organización a José Matos Mar, de asuntos laborales, a Guillermo Sheen Lazo, de juventudes a José Luis Villarán. Augusto Salazar Bondy fue uno de sus mayores propaladores y propagandistas a través de "Libertad". En realidad, el MSP era un movimiento crítico de izquierda, de fértil producción ideológica pero sin capacidad para organizar a las masas urbanas y campesinas que fueron ganados por la prédica reformista del belaundismo y no tanto por el lenguaje intelectualizado de los socialprogresistas.
La solución, para nuestro país, según el MSP, consistía en lograr una revolución que devolviera a la colectividad el control de recursos naturales. Sostenían que el capitalismo era el causante del subdesarrollo y dependencia del país. Pero, a diferencia del socialismo stalinista, ellos propugnaban el camino "humanista", que permitía la expansión y desarrollo de las potencialidades del ser humano. Propugnaban igualmente una serie de reformas (Estado, empresa, agraria, crédito y educativa) destinadas a construir una sociedad auténticamente nacional y popular. Este tipo de planteamientos que en parte serán compartidos por sectores de la iglesia y fuerzas armadas permitirán el encuentro posterior y contradictorio de estas corrientes a partir del 68.
El MSP lanzó para las elecciones de 1962 una lista presidencial encabezada por el abogado Alberto Ruiz Eldredge, no logrando ni el uno por ciento de los votos, demostrando de esta manera su poca capacidad de convocatoria y su inexistente organización. Al año siguiente, apoyó críticamente a la lista ganadora de Belaúnde, para posteriormente desaparecer como movimiento pero manteniendo siempre presente el debate sobre la problemática nacional como lo hicieron algunos en la formación del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
Los grupos reformistas plantearon la "socialización" del estado por medio de cambios que se producirían "desde arriba". Los grupos dominantes se enfrentaban, de esta manera, al reto de ampliar la participación económica y social de las masas campesinas y de los sectores populares, sin perder el control sobre el estado.
Procesos electorales
La primera y única participación del Movimiento Social Progresista se dio en el año 1962. El único precedente al golpe militar y donde no se alcanzó el total requerido para determinar un ganador (un tercio de votos a favor del total de la población electoral).
El proceso electoral de 1962 se inició el 1 de abril de 1962 con el cierre de lista o la fecha máxima o como cese del proceso de inscripción de listas. Posterior al cierre, se tuvo un total de 7 candidatos a la presidencia, 12 para la primera y segunda vicepresidencia. Además, se presentaron un total de 125 listas con 165 candidatos para el Senado y 986 candidatos para diputados. La elección del Presidente de la República, para los 55 senadora y 186 diputados tenía que estar definida por el total de la población electoral que ascendía a 2 222 826 millones de peruanos. Las elecciones se llevaron a cabo el día 10 de julio de 1962
Además de no contar con los votos suficientes para la presidencia y vicepresidencia, el partido no obtuvo ningún escaño en el senado ni en la cámara de los diputados a pesar de que varios de sus miembros, incluido José Matos Mar se postuló al Congreso en dicho año.
Las elecciones de 1992 comprendieron un hito singular en la historia electoral del Perú. Dado que ninguno de los candidatos a la presidencia obtuvo más del tercio de votos válidos del electorado, el Jurado Nacional de Elecciones procedió a enviar al Congreso una carta señalando que ninguno de los candidatos a la presidencia había alcanzado la barrera y proponía volver a convocar a elecciones, que se llevaron a cabo, posteriormente, en 1963 y se eligió como presidente a Fernando Belaúnde Terry
5.3..Desarrollo tecnocientífico.
Uso sistemático del conocimiento y la investigación
dirigidos hacia la producción de materiales, dispositivos, sistemas o métodos
incluyendo el diseño, desarrollo, mejora de prototipos, procesos, productos,
servicios o modelos organizativos
Está demostrado que existe una relación positiva entre la
generación y explotación del conocimiento y el desarrollo económico de los
países, por lo que en México existe un gran interés por desarrollar una mejor
capacidad de innovar, es decir, de “generar nuevos productos, diseños,
procesos, servicios, métodos u organizaciones o de incrementar valor a los
existentes”. Y con ello lograr ventajas competitivas en la economía, que le
permita alcanzar un crecimiento económico sustentable
¿Qué es la tecnociencia?
Así pues, según Javier Echeverría, en La revolución tecnocientífica, la tecnociencia es una forma de practicar la ciencia y la tecnología que surge en los años 80 en EUA y que se extiende a otros países. La tecnociencia convive con la ciencia y la tecnología convencionales, pero presenta según nuestro autor rasgos característicos:
Las políticas de desarrollo del denominado Tercer Mundo suelen plantearse como una de sus prioridades la transferencia de tecnología con el objetivo de acelerar su progreso. Y la exportación de tecnologías por parte de los agentes del desarrollo conlleva su introducción en un contexto distinto al originario. El intento de transformar sociedades tradicionales según los imperativos de la racionalidad tecnocientífica elaborada por Occidente y la imposición de nuestro modelo cultural generan numerosas contradicciones. Cuanto menos, se ignoran las competencias y conocimientos de las poblaciones destinatarias o se las relega a una posición subordinada. En este artículo se plantean los problemas de la transferencia de tecnología en el marco de las políticas de desarrollo. Partiendo de la idea de que tecnociencia, naturaleza y sociedad no son compartimentos estancos, sino que interactúan conformando una trama sociotécnica compleja, se cuestionan aquellas construcciones más arraigadas del discurso tecnocientífico y se sugieren opciones sociotécnicas alternativas.
El escenario de la tecnociencia
Una ciencia no es sólo una episteme, ya que también es un conjunto de modos de intervención sobre la realidad reconocida. Mientras que los llamados conocimientos tradicionales pierden su razón de ser fuera del contexto y de la esfera social en que operan, la tecnociencia occidental es capaz en cambio de difundir a otros entornos los sistemas tecnológicos que produce y diseminar las condiciones paradigmáticas constitutivas (es decir, las “condiciones de laboratorio” definidas por los expertos), aun a costa de generar eventualmente incompatibilidades con otros dominios sociotécnicos no tecnocientificados. Cuando los tecnólogos estipulan las características de sus productos realizan necesariamente –en especial si atañen a tecnologías artefactuales– hipótesis acerca de las entidades que configuran el mundo en el que se han de inserir (se determinan actores con gustos específicos, competencias, habilidades, juicios, etc.). En tal sentido, los objetos técnicos definen un espacio que borra a los sujetos particulares de las enunciaciones, diluye las diferencias y sólo considera los rasgos tangibles que los convierten en idénticos (pasan a ser concebidos como una abstracción, como una unidad singular indivisible que confina en su campo de actuación).
- La investigación se organiza y el conocimiento se gestiona de manera industrial o empresarial, como una cadena productiva orientada a la eficiencia y la rentabilidad, con financiación privada en su mayor parte y políticas públicas de estímulo.
- El sujeto de la tecnociencia es híbrido, plural y complejo; una multitud de agentes participan a través de grandes equipos y amplias redes de investigación: científicos, ingenieros, técnicos, políticos, militares, empresarios, gestores, etc.
- El conocimiento tecnocientífico no es un fin en sí mismo, tiene una función instrumental, es un medio para la acción, para la realización de intereses y objetivos. La búsqueda de la verdad es sólo uno de los valores en juego.
- La tecnociencia es una forma, o una fuente, de poder y de riqueza. Sirve para la supremacía política o militar, para el desarrollo económico y empresarial; es un activo estratégico de los estados, las sociedades civiles y los emprendedores.
- La informática y en general las TIC son las herramientas básicas para el desarrollo de la tecnociencia, su método de trabajo esencial, mediante procesos de simulación, cálculo, etc.
- En la tecnociencia intervienen una pluralidad de valores. Los valores económicos, militares, políticos, epistémicos o técnicos suelen estar en su núcleo. Pero también actúan, más en su periferia, los valores jurídicos, sociales, ecológicos, morales, etc. Todo ello provoca frecuentes conflictos de valores.
- El conocimiento deviene empresa, capital y mercancía, objeto de propiedad y comercio, la investigación se constituye como un sector económico decisivo, como forma de negocio y medio esencial del poder. Con la innovación basada en la investigación se busca crear nuevos productos que capten mercados y generen beneficios.
- La tecnociencia se preocupa por su imagen pública, en busca de legitimidad y consenso, precisamente porque, de hecho, cambia más las sociedades humanas y la vida de las personas que la propia naturaleza.
Las políticas de desarrollo del denominado Tercer Mundo suelen plantearse como una de sus prioridades la transferencia de tecnología con el objetivo de acelerar su progreso. Y la exportación de tecnologías por parte de los agentes del desarrollo conlleva su introducción en un contexto distinto al originario. El intento de transformar sociedades tradicionales según los imperativos de la racionalidad tecnocientífica elaborada por Occidente y la imposición de nuestro modelo cultural generan numerosas contradicciones. Cuanto menos, se ignoran las competencias y conocimientos de las poblaciones destinatarias o se las relega a una posición subordinada. En este artículo se plantean los problemas de la transferencia de tecnología en el marco de las políticas de desarrollo. Partiendo de la idea de que tecnociencia, naturaleza y sociedad no son compartimentos estancos, sino que interactúan conformando una trama sociotécnica compleja, se cuestionan aquellas construcciones más arraigadas del discurso tecnocientífico y se sugieren opciones sociotécnicas alternativas.
El escenario de la tecnociencia
Una ciencia no es sólo una episteme, ya que también es un conjunto de modos de intervención sobre la realidad reconocida. Mientras que los llamados conocimientos tradicionales pierden su razón de ser fuera del contexto y de la esfera social en que operan, la tecnociencia occidental es capaz en cambio de difundir a otros entornos los sistemas tecnológicos que produce y diseminar las condiciones paradigmáticas constitutivas (es decir, las “condiciones de laboratorio” definidas por los expertos), aun a costa de generar eventualmente incompatibilidades con otros dominios sociotécnicos no tecnocientificados. Cuando los tecnólogos estipulan las características de sus productos realizan necesariamente –en especial si atañen a tecnologías artefactuales– hipótesis acerca de las entidades que configuran el mundo en el que se han de inserir (se determinan actores con gustos específicos, competencias, habilidades, juicios, etc.). En tal sentido, los objetos técnicos definen un espacio que borra a los sujetos particulares de las enunciaciones, diluye las diferencias y sólo considera los rasgos tangibles que los convierten en idénticos (pasan a ser concebidos como una abstracción, como una unidad singular indivisible que confina en su campo de actuación).
5.2..Aspectos valorativos de la tecnología.
·
Mi punto es que en México se paga menos
por el desarrollo de software que por ejemplo en Estados Unidos, a causa no
solo de la relación de el costo que tiene el vivir en ese lugar, sino en el
benefició que tiene a nivel local el desarrollo del proyecto en particular,
"El mercado" que se tiene a su disposición, hay que aceptarlo en
México aún estamos lejos detener la penetración tan fuerte del Internet y tecnologías
en general como en la Estados Unidos o Japón, entonces si yo realizara un
proyecto basado en TI se espera que valla dirigido a un mercado con cierto
conocimiento tecnológico, donde se aprecien los beneficios que este provee, además
de que es un mercado mucho más amplio, es obvio que en lugares donde el usuario
final valora mucho mas el servicio/producto que se le está ofreciendo está
dispuesto a pagar más por el mismo; sobre los beneficios generados, no me
refiero a los de bienestar, si no, a los económicos de la persona que paga por
realizar el desarrollo, deberían ser mucho mayores que algo similar en México.
Pero claro México se encuentra en una mucho mejor situación que otros países
pero aun así, uno siempre quiere más.
• En nuestros tiempos de
cambios profundos en la interacción de la acción cotidiana del hombre con lo
tecnológico, nos es casi imposible vislumbrarnos sin celular, Internet,
televisión, refrigerador, automóvil y mil cosas más. La acción humana nos ha
llevado a que los adelantos tecnológicos sean sobre lo cual gire una enorme
parte de nuestra vida y decisiones.• Se presentan comúnmente dos posiciones
frente a esto. Los críticos, llamados tecnófobos, ven graves consecuencias para
la persona humana y la sociedad. Se escribe sobre la pérdida de tiempo frente a
un televisor, de enormes amenazas y dependencias frente a las computadoras, desalienación
y manipulación, etc. Por otro lado, los tecnófilos nos presentan un futuro casi
idílico cuando la tecnología ocupe todos los campos de lo humano. Familias
perfectas porque lo tienen todo y se comunican portados los medios. Centros
educativos que harían que se desplieguen por completo las capacidades de los
alumnos. Alimentos perfectos que solucionarán el hambre, etc. La utopía
tecnológica no debe ser detenida por consideraciones sociológicas o éticas,
pues son frenos prejuiciosos e ignorantes.
• Las dos posiciones tan contrapuestas
tienen vicios y errores en común. Pensar que un mundo sin tecnología sería
mejor es totalmente irreal. En todo caso, las dos corrientes fallan al darle a
la tecnología un papel tan determinante y protagónico, en un tecno centrismo
por el cual la tecnología influiría de tal manera sobre el ser humano y su
cultura que todo sería condicionado por ella y más aún determinado por ella. Si
bien la tecnología influencia enormemente, no se puede afirmar que las diversas
realidades humanas y la cultura en general no sólo se ven afectadas sino más
bien se ven modeladas por la tecnología imperante.• Los cambios tecnológicos
hay que valorarlos en la medida del desarrollo y el progreso humano. Una medida
objetiva para valorar estos nuevos cambios, es contrastarlos con la realidad
del ser humano, si respetan su naturaleza y dignidad. No se debe aceptar la
eficacia por la eficacia si es tano se orienta al sentido último del ser humano.
Las tecnologías deben estará servicio de la persona humana, de sus derechos
inalienables, de su bien verdadero e integral
5.1..Tradición constructivista de la tecnología
La tradición constructivista de la tecnología ha recibido críticas desde sectores adscritos a tradiciones más pragmáticas y preocupadas con las consecuencias del desarrollo tecnológico, que la han acusado de un casi total descuido de las consecuencias sociales de la elección técnica. Igualmente se ha criticado la concepción de actores o grupos sociales relevantes, ya que no queda claro quién dice o decide qué grupos o intereses son los relevantes. Hay una preocupación por los sin voz, pero que se verán afectados por los resultados del cambio técnico. Es importante dar cuenta de las decisiones que se adoptan y cómo se adoptan, pero también del "programa oculto" que influye en tales decisiones, y que nunca se hace explícito. Se trataría de desvelar intereses y procesos sociales más profundos que pueden estar en la base de las elecciones sociales de la tecnología. Finalmente, se critica el aparente desdén hacia todo lo que suene a postura evaluativa, sea de tipo moral o político, que podrían servir para juzgar las posibilidades que ofrecen las tecnologías desde el punto de vista del bienestar y desarrollo de la humanidad.
La "escuela" americana de críticos culturales, tradicionalmente preocupada con los aspectos valorativos de la tecnología, su atención a posibles impactos y su interés por la renovación educativa ha incidido especialmente en la posibilidad de evaluar y controlar el desarrollo tecnocientífico. Autores como Langdon Winner resaltan el hecho de que la tecnología modifica la imagen que tenemos de nosotros como individuos y el papel de la sociedad de modos sutiles y frecuentemente inadvertidos. Para Winner, al aceptar acríticamente una tecnología estamos firmando un contrato social implícito cuyas condiciones sólo advertimos a menudo mucho después de su firma. Este "sonambulismo tecnológico" permite que se vayan remodelando las condiciones de vida humanas de modos no deseados y con consecuencias negativas para amplias capas de la población y para el futuro del planeta. Lo que aparentemente son elecciones instrumentales (elección de técnicas) se revela en realidad como opciones hacia formas de vida social y política que van construyendo la sociedad y configurando a las personas, pero sin que se plantee un momento valorativo y reflexivo que introduzca cuestiones sobre las posibilidades de crecimiento de la libertad humana, de la creatividad o de otros valores. Para Arnold Pacey, la definición de Tecnología debe abarcar no sólo su aspecto material (técnicas en cuanto a artefactos), sino que debe incluir los aspectos organizativos (actividad económica e industrial, actividad profesional, usuarios y consumidores) y los culturales (objetivos y valores afectados por la tecnología y los que deberían ser respetados por ella). Otro influyente crítico cultural americano es Carl Mitchan, que ha elaborado una filosofía de la tecnología que bebe en buena parte de Jacques Ellul, y que reclama el primado de la filosofía y las humanidades para rescatar valores humanos y sociales frente al rodillo tecnológico.
La ciencia y la tecnología se han convertido en recursos estratégicos políticos y económicos tanto para los Estados como para las industrias. Pero aunque los ciudadanos son conscientes de las ventajas que a su bienestar puede aportar el desarrollo tecnocientífico, hay igualmente (sobre todo desde finales de los años 60) una conciencia acentuada de que el cambio tecnológico está en la base de muchos de los problemas ambientales y sociales.
En respuesta a este dilema, muchos países han buscado una solución mediante un enfoque consistente en separar las actividades de promoción de la innovación técnica respecto de las de control y regulación. La creación en 1972 de la Oficina de Evaluación Tecnológica (OTA), con labores de asesoría al Congreso de los EEUU, marca el inicio "oficial" de esta tendencia, que fue adoptada más tarde por otros países. Sin embargo, su objetivo de suministrar alertas tempranas y perspectivas de futuros impactos sirvió sólo para corregir en todo caso ciertos desajustes una vez que la tecnología se implantaba. Además, se ha denunciado su "retórica tecnocrática" al servicio de intereses políticos y económicos. La consecuencia ha sido la mera legitimación a posteriori de las tecnologías introducidas, sin posibilidades de influir en su configuración y aplicación.
Para muchos, este paradigma evaluativo ha llegado, pues, a su límite, y hay que pasar a enfoques en los que se tenga en cuenta la dinámica de la tecnología en la sociedad, considerando que sus efectos sociales no dependen sólo de factores técnicos, sino de la forma en que los impactos son percibidos o evitados por diversos actores sociales. Igualmente se ha visto la necesidad de abrir la "caja negra" del enfoque economicista: los juicios de valor ocultos bajo la preeminencia fáctica de la búsqueda de mayores rendimientos o la excelencia técnica.
Autores reconocidos como Lewis Mumford (1934), Ortega y Gasset (1939), Jacques Ellul (1964) dieron solidez a la corriente americana al considerar que la tecnología tiene carga valorativa intrínseca, rechaza la idea del instrumentalismo y la supuesta neutralidad de los artefactos tecnológicos, el hombre posee la capacidad para reconocer que el orden material de la técnica obedece a procesos ingenieriles por un lado, pero por otro el mismo hombre reclama su derecho de intervención y manipulación de la propia técnica por su creación en beneficio de los sujetos que se sirven de la utilidad del desarrollo tecnológico. Para explicar esta idea es importante recordar que la técnica es una construcción del propio hombre para relacionarse con la naturaleza de la mejor manera. Inventa herramientas útiles para manipular su entorno natural, crea artefactos como ampliaciones de su cuerpo y sus extremidades, le permite percibir su medio natural de diversas formas al ocupar sus propias creaciones técnicas. Tal es el caso del microscopio, telescopio, por dar unos ejemplos muy conocidos. Pero, también se debe considerar que los seres humanos se han convertido en tecnomórficos, es decir, los sujetos se encuentran condicionados por el entorno vigente en la civilización tecnológica y no hay marcha atrás. La técnica en un principio ayudó a manipular la naturaleza, en la actualidad la tecnología ha proporcionado un nuevo entorno (E3); la virtualidad. Se puede aseverar (Ellul, 1964, Mitcham, 1994) que la tecnología no sólo ha propiciado cambios estructurales, sino cambios culturales profundos en nuestra vida cotidiana.
De otra manera, también la tradición americana reconoce que la tecnología ha favorecido la democratización de proyectos, la apertura para dar voz a los usuarios sociales, interacción a los cibernautas, de cierta manera se participa de un proyecto incluyente y convergente donde el hombre es tomado en cuenta de acuerdo a sus necesidades, como una medida de participación abierta a la sociedad. López Cerezo (1995, pp. 1-9) indica que la CTS en la actualidad ya no muestra gran diferencia entre la tradición europea y americana, de hecho se han integrado en una sola propuesta que trata de estudiar de manera crítica los espacios sociales de la ciencia y la tecnología, tanto en sus condiciones sociales del cambio científico tecnológico como en los impactos sociales de dicho cambio.
Steve Fuller (1995) propuso a la “epistemología social” como uno de las supuestos viables para la consolidación del movimiento CTS. Su idea consistió en abrir un fórum democrático para discutir cuestiones relativas a la producción y distribución del conocimiento en la sociedad, una especie de foro para la filosofía política en el ámbito del conocimiento. La propuesta de Fuller (1995, pp. 1-6) está encaminada en abrir dos foros donde se discutan, por un lado, la normatividad de la epistemología social, en concreto se hablaría sobre la producción y distribución del conocimiento. El otro foro estaría abierto para los investigadores interesados en aportar pruebas empíricas de cómo realmente ocurren las cosas en la sociedad, es decir, cómo se produce y distribuye el conocimiento en ciertas sociedades con casos específicos. La epistemología social tendría la función de tratar de conciliar estas dos perspectivas y emitir recomendaciones para la democratización del conocimiento en la sociedad.
De aquí la ambigüedad de la crítica heideggeriana de la tecnología, que no puede decidir si lo que se necesita es un cambio en la actitud o en el diseño tecnológico. El problema está localizado en algún lugar entre estas determinaciones, en la forma de objetividad en que se revela la tecnología. También es la ambigüedad del paradigma del dispositivo de Borgmann, lo que planea en forma incierta entre la descripción de cómo encontramos a la tecnología y cómo ésta es hecha. Una crítica de la tecnología desarrollada desde este punto persigue las más vastas conexiones e implicancias sociales enmascaradas por el “paradigma”. En esta medida es genuinamente desreificadora. Pero en la medida que falla en incorporar esta escondida dimensión social al concepto de tecnología mismo, se mantiene parcialmente atrapada en las formas de pensar que critica. La tecnología, como por ejemplo los objetos del mundo real así designados, a la vez son y no son el problema, dependiendo de si el acento está puesto en su forma fetichista como puro dispositivo o en nuestra aceptación subjetiva de dicha forma. En ningún caso podemos cambiar la tecnología “en si misma”. Como máximo, podemos esperar superar nuestra actitud hacia ella a través de algún tipo de movimiento espiritual.
En las cuestiones prácticas cotidianas, la tecnología se presenta a sí misma frente a nosotros primero y principalmente a través de sus funciones. La encontramos como esencialmente orientada hacia un uso. Claro que somos conscientes de los dispositivos como objetos físicos que poseen muchas cualidades que no tienen nada que ver con la función, por ejemplo, la belleza o fealdad, pero tendemos a ver esto como no esencial. Lo que distingue a la tecnología de otros tipos de objetos es el hecho de que siempre aparece ya separada en lo que he llamado cualidades primarias y secundarias. Nosotros no tenemos que hacer esa separación como lo haríamos en el caso de un objeto natural ya que pertenece a la propia forma del dispositivo técnico.
4.4..Tecnologías que modifican las relaciones sociales.
El cimiento de toda relación entre las personas
se basa en "motivos económicos y sociales" y, en este sentido, no hay
diferencias "notables" entre las ciudades del siglo XXI y las de
siglos anteriores, según afirma el sociólogo, Ingo von Sundah; en cambio-
matiza que- lo que sí ha cambiado y está sujeto a una "constante
modificación" son las formas de comunicación y su velocidad aunque lamenta
que "el acceso a la comunicación no es igual para todo el mundo sino
depende en gran medida de la clase social. Hoy en día no todos tienen acceso
a Internet y a las aplicaciones móviles".En este sentido, recuerda
que el padre de la sociología alemana, Max Weber en su obra referencia
'Economía y #Sociedad'
sostiene que "las relaciones entre las personas sea en las ciudades o en
las zonas rurales, igualmente, están basadas en la economía y en las relaciones
sociales"; por tanto, este aspecto "no ha cambiado a lo largo de la
historia humana”. El sociólogo recalca que la forma de interactuar unas personas
con otras en las diferentes épocas de la historia de la humanidad "está
sujeta a las posibilidades de relacionarse" y se estructura por las clases
sociales, comunidades religiosas o políticas que "pueden ser más o menos
abiertas o cerradas". Así, comenta que las grandes ciudades de la
modernidad y sobre todo del primer mundo "dan al individuo la posibilidad
de vivir en el anonimato fuera de los enlaces clásicos de la familia y la
pertenencia a la clase social".
Tribus urbanas
Von Sundah explica que las tribus urbanas es un "término
prestado de la antropología clásica que se usa para describir grupos de
personas identificables y heterogéneas en cuanto a los atributos exteriores
pero homogéneos al principio de organización interna".
En este sentido, puntualiza que estos colectivos tienen
"jerarquías muy bien definidas y sistemas legales propios con mecanismos
sancionadores eficaces".
La pertenencia al grupo se consigue y se mantiene en base normas
establecidas y conocidas,- sostiene el sociólogo- y, en esta línea, afirma que
"las tribus son por este motivo uniformes". Por esta razón, la
influencia de las redes sociales en estos grupos urbanos- indica el sociológo,
-"pueden acelerar la comunicación entre ellos como entre todo el mundo con
acceso a ella pero no cambia las normas establecidas".
Por otra parte, Von Sundah explica que diversos estudios
realizados para conocer el uso de las redes sociales entre distintas
generaciones constatan que" la franja de edad de las personas que más uso
hace de los dispositivos modernos y de las redes sociales pertenece a los
jóvenes".
Puntaliza que los datos disponibles son "bastante fiables"
porque esta información está generada por prestigiosos institutos de marketing
"con el fin de identificar posibles grupos de clientes".
Estos resultados evidencian que el uso de las redes sociales "no es
homogéneo entre las diferentes generaciones" y, por tanto, hace difícil
que estas herramientas de comunicación sirvan "para acercar a personas de
diferentes edades".
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